Espero y esto no sea leído por la persona a la que es dedicada.
Una noche de insomnio - de hace ya un par de años-
decidí
no pensar más en ti, eras un tormento qué no me dejaba vivir, ya no estabas en mi vida pero tu recuerdo seguía ahí, no sabía sí me lastimaba o me hacía bien, pero sí se que ocupaba un lugar muy grande en mis días.. el tema de tu olvido durante algún tiempo preferí no tocarlo porque tenía la sensación de qué al hacerlo me sangraría el ama. Y como en mí eras algo eterno yo no quería sangrar de por vida.
Creo que en la gramática de mi mente tu nombre y la palabra olvido no cabían en la misma oración. Así fui obligándome a no pensar mas en ti, a borrar por completo la estúpida pregunta “ ¿que hubiese pasado sí no nos hubiésemos equivocado? ”
No lograba distinguir sí era mi corazón el que te extrañaba o simplemente el vacío que habías dejado me torturaba. Creo que ambas. Se me hace curioso pensar que te he extrañado más tiempo del que duramos juntos, un total salvajismo.
Así pasaron meses de tu ausencia, el tiempo me fue enseñando que hay personas que por mas que las queramos no deben entrar en nuestras vidas y tu eras una de ellas. Yo te quería junto a mí pero nos hacíamos daño. Recuerdo que una vez me dijiste que llegaste a pensar que quizá realmente no nos queríamos en verdad, que quizá solo nos habíamos acostumbrado a tenernos, no puedes imaginar lo mucho que dolió. Ahora lo sabes, no te hice réplica del doloroso comentario porque no quería que te sintieras como yo me sentí en aquél momento.
Las nubes del cielo cambiaron de lugar y los planetas de posición, las aguas del mar salieron y las tierras del suelo se abrieron, algunas guerras pararon y otras dieron marcha a iniciar pero yo seguía en el propósito de conseguir tu olvido, en mi nada había cambiado.
Escuche mil canciones de desamor y las dedique a tu memoria, leí historias y vi películas en las que el amor era visto desde diferentes cristales, pero ninguno reflejaba el amor que entre tu yo había.
Cuando el pensamiento de tu ausencia se volvía intermitente de vez en cuando, venia a mi mente tu recuerdo, tu risa, tus labios, tus ojos… llegué a creer que había reunido la suficiente valentía y me repetía en mis adentros que ya no me dolías. Por jugadas crueles del destino pasé por lugares donde juntos estuvimos, hice cosas con alguien mas que ya había hecho contigo, tuve charlas que tu y yo tuvimos y al colectar todas esas memorias llegué a una conclusión. No pude olvidarte. Y me di por vencido.
No te olvidé, en el fondo nunca quise olvidarte pese a todo el tinglado que en mi mente armé.
Han pasado algunos años desde entonces y te sigo recordando. Sin darte cuenta me diste una de las mejores lecciones de mi vida, aprender a vivir con el recuerdo, pero no del recuerdo. Trascendiste de mi mente a mi alma y ahí te has retenido y creo que jamás podrás salir.
He logrado verte a distancia una que otra vez, seguro estoy que de esas veces no has logrado verme ni una sola, será que tu si me has olvidado porque soy un recuerdo que te hizo mal y has preferido borrar.
Pienso que en la vida hay de dos, borrar lo que te hace daño o guardarlo por doloroso que sea, y así es… yo si escogí guardarte.
Hay Algunas memorias que duelen y que debemos guardar para siempre, por mas tristes que sean, en el futuro será un recuerdo de aquello que nos hizo fuertes.